PERDIDO: NO HAY MANERA 12, 13, 14/10/07

Como bien podéis deducir por el título, segunda vez que se va al Perdido y segunda vez que no se sube... Parece que este monte nos la tiene jurada...

En esta ocasión contábamos con refuerzos traídos directamente desde tierras catalanas: Koni, Petit Skiateur, y dos unidades más prestas a hollar la cima de la ya mitiquísima cumbre. Por parte de BMT, Ian (preparándose para la aventura próxima en Ecuador) y Xa2. El lugar de encuentro era Ainsa. Viernes a la mañana. El plan del viernes era claro: cargar todo el peso para arriba y dormir en el Balcón de Pineta. Poca paliza para poder afrontar el ataque al Perdido el mismo sábado. El domingo lo reservábamos para los Astazus.

Legados a Ainsa Koni nos informó que irían en un Nissan Pathfinder (o Parfinde) color blanco perlado. Lo del perlado nos tenía bastante intrigados, la verdad. Aunque una vez en Ainsa el misterio fue rápidamente revelado. El coche era blanco, sí, pero con la luz cambiaba de color a un brillante muy chulo. Se nota que la gente BCN tiene nivel estético. Coche con pintura camaleón... Presentaciones, vacileo con el coche y a hacer la compra. De ahí nos fuimos ya directos a Pineta. Tranquilamente picoteamos algo en el coche y fuimos cargando las mochilas con todo lo que necesitábamos para afrontar dos noches en altura. Poco a poco fuimos ganando altura rodeados de miles de turistas que estaban pasando la tarde por los alrededores.

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Se notaba que era puente. En un momento de la ascensión pensamos que nos habíamos perdido, al no ver claro ningún mojón. Luego resultó ser un despiste sin más importancia, íbamos por el camino correcto. Llegados a un punto a todos se nos alegró el corazón: las primeras nieves de la temporada! Y es que había estado nevando los días anteriores. Ya falta menos para skiar! Poco a poco fuimos llegando al lugar previsto: vivac en el balcón de Pineta. El lugar no nos defraudó, teníamos el glaciar colgante del Perdido que se podía tocar con la mano, el Cilindro, los Astazus. Las vistas eran preciosas, aunque hacía bastante fresco. Un rato de descanso, pequeña siesta y a hacer la cena. El frío empezaba a ser intenso así que cenamos rápidamente. El comando CAT subió garbanzos con bakalao y una botella de Somontano tinto que hicieron las delicias del personal. Tras la cena sólo quedaba contemplar el anochecer, la discusión sobre si era avión o satélite y las pertinentes fotos del anochecer manipulando todas las opciones posibles de la cámara...

 

Más tarde llegó la noche, el frío y las agonías. No todo el mundo pasó una noche muy agradable, pues un frío viento congeló a más de uno...

Después de entrar en el saco a eso de las 19 horas nos despertamos a las 7 del sábado. El amanecer era precioso y se sacaron las fotos de rigor. Hacía frío y alguno todavia se quejaba de la mala noche pasada... Recogimos el chiringuito y nos dirijimos a la via de la cara Norte del Perdido. Nos preocupaba la cantidad de nieve que había, algo que no nos esperábamos. Es lo que tienen las caras norte en esta época. Descargamos algo de material de las mochilas para esconderlo por ahí y poder subir más ligeros. Aunque el ataque al Perdido duró lo que nos costó llegar a la única chimenea que había que subir. Según Ian era fácil y no hacía falta cuerda. Grave error, segunda vez que íbamos a por este monte y segunda vez que nos quedaríamos abajo por no llevar el material adecuado. Y es que la cosa estaba realmente chunga. Una capa de 3 dedos de hielo duro y la ausencia de agarres claros hacían la trepada muy complicada. Aunque lo verdaderamente chungo era bajar. Así que después de un buen rato estudiando las opciones decidimos dar vuelta. En la foto se aprecia lo complicado del asunto...

Hubo gente que subió, pero luego no bajaron por el mismo sitio. Los que bajaron sí que llevaban cuerda. Se había truncado el gran plan del finde así que después de barajar múltiples opciones descabelladas de qué hacer decidimos subir hasta el collado de los Astazus. Un paseíllo para hacer algo de hambre y porque si no el día se iba a hacer larguísimo. En el trayecto hasta allí encontramos múltiples lagos helados que intentamos destrozar a pedradas. Imposible. En el collado la vista era magnífica e instruimos a nuestros invitados sobre los nombres de los montes de la zona. Alguien sugirió subir al Astazu occidental y todos accedimos. A la larga sería la única cima del puente... y más vale. Después nos lo tomamos con calma, poco a poco fuimos perdiendo altura.

La idea era sobar en el refugio de Tucarroya, aunque al final llevábamos más de 7 horas de pateo y nos dio pereza subir hasta allí. Además parecía que ya había bastante gente, y nosotros éramos ya 6 así que posiblemente no tendríamos sitio. En lugar de dormir allí dormimos junto al ibón o lago (hubo discusión sobre si era natural o artificial) que hay debajo del refugio. Mala elección, la humedad del lago unida al frío de la noche hizo que los que no tenían saco de plumas lo pasaran francamente mal.

A la mañana siguiente, ya domingo, la sorpresa del fin de semana: una buena capa de hielo lo cubría todo, sacos incluidos. Tuvimos que renunciar a la cima del Astazu que nos quedaba para poner todo a secar al sol. Así que subimos al refu de Tucarroya para verlo y sacar unas fotos. De ahí recoger todo, cargar mochilas y para el coche. El fin de semana había sido bastante poco productivo. Llegamos a eso de las 2 al coche, que a pesar del cantazo que pegaba con el color pues no lo habían robado. Un poco de papeo y a comer una buena carne. Había hambre y se había fraguado este plan en el descenso...

Pero por la hora que era sólo encontramos sitio en la plaza vieja de Ainsa. Un bonito sitio donde echar unas birras y comer ternasco. Aunque de la clavada que nos metieron mejor no hablamos...

Despedida y cada mochuelo a su olivo. Eso sí, se quedó en hacer el tercer y definitivo intento al Perdido. No nos rendimos tan fácilmente...

 

Xa2