Acabamos de regresar  del Caucaso. 15 días, 18 amigos, buena nieve y buenas montañas. Una cordillera que nos ha dejado un sabor de boca muy bueno. Unas montañas salvajes,  no ves a nadie en kilómetros, la naturaleza está mucho más intacta que en otras cordilleras como Alpes o Pirineos. Cuando foqueas sólo escuchas el ruido de las tablas y te deleitas viendo urogallos, ardillas, incluso alguna huella de oso.

El primer valle al que nos dirigimos fue Dombay, al refugio de Alibek, a unas tres horas del aeropuerto de Mirenalnye Vody.  El primer día se nos cayó las moral al suelo viendo como llovía casi hasta los 3000m, a pesar de todo intentamos un canal amplio al Sulakhat 3408m, pero desistimos por la fuerte nevada.

Al día siguiente el tiempo mejoró algo y nos dirigimos a la zona del  pico Cemëhob 3608, parte del grupo fue a por una cima cercana esquiable, mientras el comando FR nos planteamos esquiar un canal que llegaba a la cima del Cemëhob, el sol dejó paso a un marrón tremendo en cuestión de minutos y a unos 200m de cima nos calzamos esquís y huimos.

Después de un día de descanso por mal tiempo, nos dirigimos al Collado de Alibek , un collado presidido por un gendarme de roca tremendo. La subida nos dejó ver todo el valle en un día inmejorable. Desde el collado vimos la cima del Cemëhob y el canal que intentamos, se nos cayó la baba. El descenso desde el collado fue un lujo, salvo la parte final en la que tuvimos que sortear  los restos de una avalancha antigua de magnitudes descomunales, algo típico en los fondos de valle en esta zona.

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Tras disfrutar de un último día glorioso en Alibek, nos dirigimos al valle de Adyr-su, al cual nos costará todo un día llegar. Más de 6 horas de camioneta, camiones 4x4, y un sinfín de controles. Esta zona está algo revuelta políticamente por temas de independencia, al igual que otras muchas zonas del  Cáucaso.  Algunos de los collados y cimas hacen frontera con Georgia y el control militar es latente.

El primer día en este valle nos dirigimos al Pico Chotchat, el cual nos regaló unos descensos por powder caucásico que casi se nos caen los gallumbos. Al llegar al collado de ante-cima, unos siguieron a por ella y otros nos tiramos a tumba abierta todo el glaciar para volver a subir otra vez. La bajada merecía la pena.

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Al día siguiente el tiempo no estaba tan soleado pero la luz era buena. Nos dirigimos a la cima del Trieugolnick de 3928m, este día todos hicimos cima y nos quitamos la chirrinta de pisar alguna cima de  la zona.

Con el cuerpo ya empezando a resentirse, casi todo el grupo se fue al Donkei pass, un collado de más de 4000m, sin embargo viendo que el día no acompañaba mucho, Fidel, Sergio Kiliki y yo nos quedamos para intentar el corredor oeste al Trieugolnik,  un corredor que se nos puso entre ceja y ceja desde el primer día. Tiene más de 1000m de desnivel desde la base y unos 35º con zonas de 40. Fidel abrió huella como un titán hasta una bifurcación que separa el canal en dos partes que no llegan a ningún lado. En este punto decidimos calzar esquís, en ese momento un alud que cayó de la pared barrió todo el corredor, por un minuto no nos cogió en medio. Era tarde y empezaba a ser peligroso, bajamos con el culo prieto, vigilando la caída de nieve en todo momento. Al llegar abajo nos dimos cuenta que estábamos vivos de puto milagro, pero estábamos felices de haber esquiado por primera vez ese corredor.

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Al aterdecer como la mayoría de días comenzaba una fina nevada, sin viento, que no paraba hasta el amanecer.  El próximo objetivo fue el Garbash pass, un collado que hace frontera con Georgia y al cual no te puedes asomar, los militares rusos nos vigilan desde el refugio y no tienen ningún miramiento en detenerte si lo pisas. La bajada desde el collado tenía una zona intermedia con buen desnivel  en la cual la nieve te llegaba al cuello en cada giro…auténtico powder ruso.

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Al día siguiente alguno de nosotros decidió quedarse durmiendo un poco más viendo que seguía nevando, pero a eso de las 9 despejó y con lo redondo que se veía todo nos volvimos al Garvash a bucear un poco más.

El ultimo día en Adyr-su consistió en una travesía hasta el collado de Gumachi a 3600m para bajar al valle de Adyl-su a dormir. Un camión se encargaría de portear los petates por carretera hasta el próximo refugio. Al llegar al collado estaba previsto rapelar un tramo pero, viendo que había paso y buena nieve algunos nos tiramos con esquís, de aquí todo nos quedaba un descenso por un glaciar amplísimo y un powder para tirarse de los pelos.

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El plan previsto para el día siguiente era subir un cuatromil cercano al refugio, pero viendo que había que portear esquís un buen tramo y que las fuerzas estaban llegando a su fin decidimos acercarnos a Terskol, una estación de esquí en las laderas del Elbrus. Subimos hasta 4100 entre los teleféricos y una retrack, de aquí el Elbrus se veía cercano pero nos reafirmamos en que es un monte poco agraciado para esquiar, viento, frio, mala nieve, es el “Moncayo ruso”.

Y asi finalizaban los días de esquí, sólo nos restaba un día para visitar la ciudad de Piatigorsk. Una ciudad cercana a Mineralnye Vody, con buenas vistas del Elbrus y mejor fiesta nocturna, la noche nos confundió y llegamos al aeropuerto de Mineralnye en unas condiciones lamentables, maldito vozka!

Ian