LURIEN 1 Y 2/9/07

BMT vuelve al monte después de un verano poco productivo... Y ya era hora, pues había mono de montaña y ganas de pasar frío después del duro y largo (larguísimo) verano...

En esta ocasión emprendieron viaje Koldo, Ian y Xa2. Quedada oficial en la bajera de Ian a las 11 de la mañana del sábado, hora zulú. Koldo sale tarde, se pierde por Orvina y llega tarde. Empezamos bien. Después de admirar una vez más la furgo de Maite y las posibilidades que tiene, especialmente cuando acaben de montarla, rumbo a Caprabo (antes era Super-Nabo) a comprar. Pitxorradikas varias y manjares diversos para estos próximos días de altura.

El objetivo del fin de semana es el Lurien 2826m desde el Lac de Fabreges, junto a la estación de ski de Artouste. El viaje hasta ese lugar es tranquilo, entre conversaciones sobre ski, montaña y el próximo reto BMT: el Chimborazo, en Ecuador. Una vez pasados a Francia por el Portalet, y después de saludar a los franceses con el clásico Gabatxo kabrón, llegamos al lago. Comemos y siesta en la orilla. Hace calor pero tampoco es achicharrante, de hecho se está muy agusto ahí tirado... Incluso surgen dudas de si pasar de todo e irnos a Jaca a comernos una hamburguesa al Esteban y luego farra y sangre del heavy. Pero no, hay que poner disciplina y desperezarse, porque si no no vamos a subir una mierda. Tras un rato de estiramientos, bostezos y remilgos nos acercamos a la estación de Artouste a coger agua. Hay un ambientazo increíble para ser una estación en verano, por lo menos acostumbrados al desierto de Astún, Candanchú o Formigal. Montón de peña con pepinos de bicis de descenso, turistas y niños ponen un toque de bullicio en el corazón del Pirineo.

Bueno, basta ya de tocarse las narices. Cambio de ropa y para arriba. La ruta es muy fácil de tomar y no tiene pérdida hasta la cima del Lurien. Se aparca el coche cerca de un protector de avalanchas, justo delante de un parking para autocaravanas. De allí mismo y entre los helechos sale el sendero que nos llevará hasta la cima. Además está marcado con un cartelito de madera. Muy fácil de encontrar. La subida es muy dura, sin apenas descansos y ascendiendo muy rápidamente. Koldo pasa apuros serios a las primeras de cambio. Se nota que el ponerse a trabajar sienta mal... Poco a poco vamos ganando altura, sudando, pues la humedad es alta al aproximarse hacia nosotros niebla en lo bajo del valle. Subida entre bosque tupido al principio para luego llegar a las praderas alpinas de alta montaña. Poca gente por el camino, son las 18 horas y ya es tarde. La luz va menguando y la niebla cada vez está más cerca y comienza a envolvernos. Pero nosotros ganamos altura suficiente y nos libramos de su húmedo efecto. Tras un par de horas de pateada alcanzamos el refugio libre de pastores. Abierto, limpio y acogedor. Esto mismo en España estaría lleno de basura y daría asco dormir en su interior. Pero ya sabemos que los gabatxos nos llevan 50 años de ventaja...

En el refugio pasaremos la noche. Hay hasta libro de visitas, que no dudamos en utilizar para dejar míticas frases como "hay que subir al valle para ver la montaña" o "hagas lo que hagas, bájate las bragas". Todo, eso sí, muy poético. Hay tiempo más que de sobra por lo que salimos fuera tras cenar una estupenda ensalada de pasta confeccionada por Koldo. La vista es magnífica: las vacas pastan tranquilamente en las crestas de las colinas mientras el valle está inmerso en una niebla de textura algodonosa. Un prodigio para los sentidos. Obviamente sacamos un montón de fotos, para que os creáis verdaderamente que no fuimos al Esteban y de farra. A eso de las 22.30 ya estábamos sobando.

Al día siguiente, a las 7, ya estábamos rumbo a la cima del Lurien. El camino seguía estando perfectamente marcado por fortuna. A 20 minutos del refugio un pequeño ibón y una tienda con dos pescadores. En una red un montón de pececillos agonizantes esperando su suerte. Dieron muchas ganas de liberar a los pequeños willis mientras los pescadores dormían... A partir de esa zona la senda se empezó a transformar en pedregosa. Un poco antes de un collado que te lleva hacia el Lac d'Artouste hay que girar a la derecha y afrontar el último tramo de la subida: una enorme pala llena de cascajeras, de fuerte pendiente y pequeñas zonas dispersas de trepada. Al final, una cortísima cresta te llevaba hasta la cima del Lurien. Desde allí se podían divisar los picos míticos del Pirineo más occidental: Balaitous, Palas, Soques... Especial mención para el Midi d'Ossau, que desde este lugar parece más inaccesible si cabe. Nos había costado 1 hora y 45minutos la ascensión.

En la cima, las fotos de rigor, txorradas diversas, música y videojuegos (Koldo qué malo eres al Mario!) en el móvil de Ian. Se estaba muy agusto al sol, la verdad. Pero queríamos llegar pronto abajo para llegar a una hora razonable a casa. La bajada una agonía, mucho desnivel, pies resentidos y uñas de los dedos gordos jodidillas de tanto frenar in extremis. Eso sí, se hacía fácil...

Misión cumplida, cima alcanzada, fotos muy bonitas para la web y un poco de tregua para que no nos critiquen por tener la página parada...


Próximo objetivo: Monte Perdido...

Xa2