DOLOMITAS NAVIDAD 2003/2004
Una vez más BMT salió al extranjero en busca de la mejor nieve disponible. En esta ocasión aprovechamos la ocasión que nos brindaba Manu para ir a Trento, lugar que ha elegido para llevar a cabo su estancia Erasmus. Desde este emplazamiento el viaje a las estaciones era corto, y el ahorro en alojamiento notable...

La verdad es que el viaje salió a pedir de boca: muchísima nieve y de muy alta calidad. Además, la belleza de los paisajes aumentaba la sensación de estar teniendo una suerte de la leche.

Entremos pues en la crónica detallada de lo que sucedió estas navidades en Dolimiti Superski...
Todo el viaje se comenzó a fraguar en el momento preciso en que Manu anunciaba a toda la cuadrilla que se marchaba a Italia a hacer Erasmus. Tras comunicarnos el emplazamiento, el viaje a eskiar estaba claro: en Trento estudiaba Manu, BMT irá allí a catar la nieve Italiana. Manuel fue despedido con honores de la vieja Iruña y partió hacia la ciudad del Concilio. No volveríamos a tener noticias hasta bastante tiempo después. Creíamos, no con ciertas dudas, que seguía vivo.

Unos meses más tarde se empezó en serio a ir concibiendo el viaje. Tripulín miró las posibilidades de eski que había por la zona y las expectativas no podían ser mejores: el paraíso se llamaba Dolomiti Superski (Val Gardena, Alta Badia, Cortina d'Ampezzo entre otras...), 12 estaciones, 1200km eskiables, relativamente barata y cercana a Trento (en un radio de 100km). La elección pues estaba hecha. Sólo había un problema. Manuel se había sacado el forfait de temporada de una estación que no pertenecía a Dolomiti. Estaba lejos de Trento... Posibilidad de malos rollos...

Días antes de la partida, y sabiendo que además de los habituales BMT (Txarly, Manu, Tripu, Ian y Xa2) iban a venir también Rino y Anuska (colaboradores BMT), se quedó en ir al Makro de Iruña a comprar todo el papeo para la aventura. Allí estuvimos, comprando cosas tamaño gigante (totxos de lomo y ternera de 5kg envasados al vacío; cereales no en caja, sino en cajón de 12 bolsas, más las que metimos de estranjis...) y pagando gracias a que Rino es socio, que si no... Por cierto, un sitio fácil en el que hacer pufo... Llevamos todo el material alimenticio a la bajera de Ian, donde congelamos lo que pudimos y lo demás se quedó tirado en el suelo. Congelando comida consigues no tener que necesitar neveras para transportar tu comida. Se quedó en salir a las 22 horas desde la Txantrea el día 26 de diciembre.

Dicho día llegó por fin. A las 22 horas estábamos ya cargando los coches. El Scenic iba sin dos asientos atrás, sólo tres plazas. Empezamos a sacar la comida de la bajera de Ian y cuando terminamos nos asustamos. Había que meter demasiadas cosas en poco sitio, pero estaba claro que sin cerveza y sidra no nos quedábamos. Con orden y paciencia conseguimos llenar el coche hasta los topes, tanto que iba más bajo que uno tunning. Tripu pilló en el Focus lo que quedaba por meter. A las 23 horas, más o menos, salíamos de la Txan, rumbo a Trento. Quedaban por delante más de 1500km de autopista, un auténtico coñazo.

Unas cuantas horas después, y demasiados peajes también, llegábamos a las inmediaciones de Verona. Hasta entonces la velocidad había oscilado los 130-140km/h, 130 es el límite en Italia, así que no nos sobramos. Pero teníamos que dejar las interminables rectas de la zona de Milán (50km de recta es posible?) para ir hacia Trento. Justo coincidía con las cercanías del aeropuerto de Verona, y había un buen kristo allí montado. Atasco brutal que se topaba ante tus narices circulando tú a 130. Divertido. Primera de las muchísimas pirulas que hicimos con el coche en este viaje: frenazo brutal para meternos en un hueco entre coches. Ufff, casi nos pasamos la salida! La peña tenía prisa, tanto que algunos se la jugaban mucho yendo por el arcén y limando los retrovisores ajenos. Desde Verona hasta Trento más autopista, para variar, y con bastantes atascos súbitos, de esos que te obligan a pegar unos frenazos fuertes e inesperados. Finalmente, tras unas cuantas horas de viaje, un Ferrari en la autopista y 2 depósitos de gasoil por coche, llegamos a Trento.

Pero resultó que Manu no vivía en Trento, sino en la colina de Trento, a 8km del centro de la ciudad. Unos apartamentos de reciente construcción eran su humilde morada. Los colegas de piso no estaban, pero el resto de conocidos del bloque no habían dejado las llaves de sus pisos para que nos pudiéramos alojar, por lo que nos tuvimos que meter todos en el mismo piso. 7 personas en un piso para 3. Prietos, en el suelo, como se pudo. El ahorro es el ahorro, el euro es el euro y la pela es la pela...!
Después de descargar todo de los coches nos dimos una vuelta por la ciudad. La parte antigua tiene castillos e iglesias, todo peatonal y muy bonito. Hacía bastante frío, 4ºC, en un lugar que está a 300m sobre el nivel del mar. Compramos pan para los bocatas del día siguiente y en la panadería un tipo muy simpático nos saludó efusivamente a todos con un apretón de manos. Buena hospitalidad la de los italianos-espaguetis, pensamos. Pero momentos más tarde nos dimos cuenta de que el individuo en cuestión llevaba una moña de la re-hostia. Apestaba a alcohol y estaba más ciego que las ratas. Iba tan mal que nos dio un pastel de manzana para que probáramos, y acabamos comiéndonos todo (bueno, Txarly colaboró más que algún otro...). Eso se llama gorroneo! El tío aún nos quería invitar a unos vinos en el bar, pero se hacía tarde, que si no...! Cena de espaguetis y lomos en la casa y a dormir. Al día siguiente, y después de mirar mucho los mapas y las estaciones, iríamos a Val Gardena. Empezaba lo bueno!

Día 28. 5.45 de la mañana.

Todos arriba! Txarly se había levantado como un resorte y ya estaba cambiado. Sin remilgos! Poco a poco nos levantamos todo y desayunamos leche y cereales. Mirada por la ventana de la cocina y primera sorpresa: estaba nevando! Montarse en el coche y comprobar que la cosa estaba divertida: hielo y nieve nos acompañarían el resto de la jornada, tanto en coche como sobre los eskis. Entramos en la autopista camino de Val Gardena y la cosa estaba interesante. La carretera toda blanca y la gente a pedo burra. Tripu se la gozaba con sus neumáticos de nieve y Xa2 hacía esfuerzos para seguirle sin tener una desgracia y sin tener que montar cadenas. Pasamos Bolzano y salimos de la autopista, rumbo a Val Gardena. La carretera cada vez estaba peor, como se puede ver en la foto. Tripu  llevaba rato haciendo el txorra con el freno de mano, y se la estaba gozando como un enano.
Todos los días conduciendo por carreteras así y sin cadenas. Lógicamente el freno de mano echaba humo...
Poco a poco fuimos ganando altura, llegando a los primeros pueblos de la ruta. Todo casitas de madera, de dos o tres alturas como mucho. Muy bonito. Había también elementos ornamentales consistentes en esculturas de hielo. Un aspersor en la parte superior hechaba agua pulverizada que se congelada sobre un armazón de maderas orientadas de distitnta manera para dar volumen al hielo. Muy chulo.

Por fin llegamos a Val Gardena (Selva Gardena, concretamente). Nevaba copiosamente. Fuimos a la oficina de información de la estación y saqueamos planos de las pistas. Después en taquilla nos sacamos el bono para los 6 días que íbamos a eskiar. Por consenso del grupo se decidió pagarle a Manuel 5 días de eski (el 31 iba a salir, y lógicamente no iba a eskiar al día siguiente...), por las molestias del piso. Todos contentos con nuestos forfaits, fuimos a aparcar correctamente, hacer uso abusivo del freno de mano y ponernos la ropa de guerra. El día prometía bastante, los pinos estaban nevados y la visibilidad no era del todo mala. De hecho, aunque estaba venga a nevar, afortunadamente no había niebla, por lo que se podía eskiar bastante cómodamente. La cantidad de pinos que delimitaban las pistas dotaba a esta de un buen contraste. Ni que decir tiene que por fuera de pistas y entre pinos la visibilidad era perfecta...
Casa típica del lugar y elemento ornamental a su lado. Parecían los pueblecitos de Heidi...
Cogimos una silla de dos bastante lenta y comenzamos el día de eski. Arriba no se veía mucho. La nieve era polvazo, aunque todavía había zonas en las que los restos de nieves antiguas nos hacían pensar que la cosa no estaba muy bien antes de la nevada. Las pistas eran anchas, largas y preciosas. Millones de pinos muy altos por todos los sitios. Poca gente y colas inexistentes. Dimos una larga vuelta de reconocimiento por los límites de la estación. Descubrimos que el dominio no se acababa nunca. Había skicross, arrastres, banderitas. Incluso un túnel de nieve que podéis ver en los vídeos Dolomitas de BMT. Llegamos a la frontera entre Val Gardena y Val di Fassa. Teníamos el forfait del Dolomiti Superski, por lo que para BMT y colaboradores no exístían límites. Todo el día estábamos eskiando en alturas poco convencionales, pues la cota máxima que subimos era de 2200m. Intentamos subir más arriba, pero la ausencia de pinos y las nieblas hicieron que nos fuéramos rápido de allí. Hay que decir también aquí que esta estación no está muy bien montada para los usuarios del snow (una razón más para no practicar esta modalidad), pues las pistas tienen muchos llanos en los que hay que remar.

Rino y Anuska agonizaron en bastantes puntos del recorrido debido a la tabla, pero en general todo el mundo estaba disfrutando. Sólo había un problema, la sensación general de que la zona en la que estábamos era demasiado fácil. Faltaban locuras para hacer.

Los huevos eran el lugar idóneo para alimentarse y vitaminarse. Calor y ausencia de nieve. Pese a la reposición de energías, Anuska no podía seguir el ritmo de BMT. Rino, sin embargo, se reveló como un buen y rápido rider, al que apenas había que esperar. Estaba disfrutando como un enano de todo. No en vano, tanto para él como para ella, era la primera salida a Alpes. Todos sabemos que el primer año que catas nieve de los Alpes las sensaciones son muy fuertes...

Ana decidió irse a su bola mientras el resto empezó a buscar locuras para hacer. Después de investigar un poco la zona descubrimos que el paraíso estaba oculto muy cerca de donde habíamos dejado los coches. Una silla desenbragable de 4 situada al lado de una telecabina gigante a 2.5km del centro de Selva Gardena, era el transporte ideal. Dicha silla te dejaba justo en una cafetería-restaurante que estaba en un collado. Al principio, sobrepasamos la cafetería por donde estaba toda la gente, y en vez de bajar por la pista nos tiramos por un fuera de pistas entre pinos alucinante. No sabíamos muy bien dónde saldríamos, pero no cabía duda de que seguro que al final llegábamos a algún lugar conocido. Esta primera bajada fue increíble. La nieve era polvazo perfecto, hiper-suelta y el paketon considerable. Había bastante desnivel y muchos pinos. Se bajaba por donde querías, aunque al final salías a un caminito hecho por freeriders con el que salías a la telecabina y la silla, unos metros más arriba concretamente. La cuestión era que cuanto más a la derecha empezabas la bajada desde la cafetería, más trozo sin desvirgar tenías y más te metías entre los pinos. Por ello, en las bajadas sucesivas fuimos moviendo nuestro inicio hacia la derecha, de tal manera que ya no bordeábamos la cafetería, sino que directamente nos tirábamos de la salida de la silla a la derecha. Todo el rato por un cartel que ponía "Closed Track" en negro. Tenéis varias muestras de la calidad y cantidad de la nieve en los vídeos del día 28. Una buena muestra de lo mucho que nos la estábamos gozando. Para nosotros ha sido lo más parecido a eskiar en Aspen o cualquier otro sitio USA-Canadá, con la nieve pegándote en la cara y sin dejarte respirar. Investigando más descubrimos palas ocultas por entre los pinos, con saltos y desniveles considerables, en donde aprovechamos para filmar algunos saltos (también recogidos en los vídeos). De hecho, de este día no hay muchas fotos, aunque sí bastantes vídeos...

El resto del día lo pasamos en ese paraíso, aunque a última hora, y para volver a los coches, fuimos hasta la pista negra de la copa del Mundo de Val Gardena. Impresionantes desnivel, hielo, longitud y dificultad de la pista. A primera hora y recién pisada yo creo que si bajas a sako igual hasta te matas y todo...!

Cansados pero tremendamente extasiados retomamos el camino a casa. Comprar 35 panecillos ante el asombro del de la panadería de la gasolinera. Cena de espaguetis y lomos, varias cervecicas y un poco de vino para completar. Contentos nos íbamos a la cama a sobar, al día siguiente nos levantaríamos más pronto todavía, 5.30. Objetivo: llegar al un aparcamiento perdido en Val di Fassa realmente precioso. Desde allí se podía acceder a sitios más altos y con rocas..., si el tiempo acompañara claro...!
Día 29, 5.30 de la mañana

El despertador volvía a sonar y era hora de levantarse de nuevo. Sin perder tiempo desayunar y vestirse. Mirada por la ventana y más de lo mismo: nevando. Pero esta vez en Trento estaba cuajando bastante. Tendríamos dificultades para subir? Ya se vería.

Montados en el coche, de noche,  paketon por las calles, hielo y peligro de accidente. Tomar la autopista y la cosa empeoraba conforme más nos acercábamos a las estaciones. 9 quitanieves, sí 9, a la vez para cada dirección en la autopista. La peña conduciendo con miedo y con bastante nieve en la carretera. Poco a poco nos acercamos a la salida hacia Val Gardena. De Selva Gardena había que ir hacia arriba, a un paso a casi 2000m para de allí llegar al aparcamiento. Pero la cosa estaba txunga. El quitanieves hacía acto de presencia en las primeras rampas del puerto, camino de Selva gardena. Xabi empezaba a pasar los primeros apuros, mientras Tripu probaba una vez más su freno de mano.

Los accesos estaban francamente complicados. Las asistencias tuvieron que ayudar a algún que otro conductor en apuros
Ya en Selva Gardena intentamos subir hasta el collado. Despacito, despacito Xa2 fue subiendo por la huella que le hacía Tripu. Pasó algún que otro apuro, pero finalmente llegó hasta el final sin montar cadenas. El final no fue el aparcamiento coqueto que habíamos visto el día anterior, sino uno intermedio entre este y Selva Gardena. No pasaba nada, de allí a donde queríamos ir había poco tiempo eskiando.

Nos pusimos las ropas de eskiar en medio de una nevada tremenda y con un frío considerable. En el aparcamiento en el que nos encontrábamos había cuatro gatos contados. Montados en la silla, todos pensábamos en ir rápidamente a la zona del día anterior. Ya bajando hacia el aparcamiento soñado nos dimos cuenta de que la cantidad de nieve caída había aumentado considerablemente con respecto al día anterior. Probamos un fuera de pista a la derecha de la misma y entre arbolitos bajos semicubiertos. El polvazo era de otra galaxia! Te hundías casi hasta la cintura, pero la nieve corría bastante y la sensación era indescriptible. Este tipo de cosas no se suelen experimentar en los Pirineos...!

Llegamos al aparcamiento por fin y lo primero que hicimos fue volver a subir. Había que catar más paketones que se encontraban ahí ante nuestra mirada, esperando a ser desvirgados. Subiendo en el huevo nos dimos cuenta de que había un par de sillas que subían entre dos ejércitos de anti-avalanchas. Lo mejor de todo es que los antiavalanchas dejaban un corredor en medio, de gran desnivel, que pedía a gritos ser bajado. Dicho y hecho. En la primera bajada la sensación era increíble. Por primera vez hubiéramos deseado tener una tabla de snow en cada pie. Los Pocket Rocket tenían dificultades para desenvolverse en nieve tan profunda. En algunas zonas te llegaba la nieve hasta más arriba de la cintura! La nota negativa la puso la visibilidad. No se veía casi nada, pues esa zona era relativamente alta y no había pinos. Pero daba igual, bajabas flotando sobre una nieve para muchos de otra galaxia. Extasiados y muy excitados continuamos nuestra bajada hacia el huevo, congratulándonos del lugar descubierto. De momento no había habido problemas con los pisteros ni con las avalanchas.

La siguiente bajada la hicimos por el mismo lugar. Poco a poco fuimos descendiendo, uno a uno por si acaso, gozando de una manera individual de la nieve. Ian se escoró muy cerca de un anti-avalanchas para pillar nieve sin desvirgar. De repente se cortó medio monte mientras Ian seguía bajando. Tripu y Xa2 que estaban juntos, pudieron parar antes y quedarse por encima, aunque por si las moscas se desviaron de nuevo a la izquierda. Gritaron a Ian que había avalancha y este también giró a la izquierda. Había sido el susto de la jornada...

Desde este punto hasta la pista la bajada perdía bastante desnivel, algo que dificultaba notablemente nuestro avance. La grandísima cantidad de nieve caída hacía que no pudieras deslizarte de lo que te frenaba en piernas y cintura. Volvimos a bajar al huevo y nos cambiamos de valle. Intentábamos ir a la parte alta de Val di Fassa. Pero arriba la cosa estaba mal, viento, niebla y frío. Visibilidad mínima y pocas cosas para hacer. La única bajada que hicimos la invertimos en volarnos un par de rocas bastante grandes, ante la atónita mirada de la gente que por allí pasaba y de los que estaban haciendo cola para coger la silla.

Más tarde volvimos al huevo inicial. En la base del huevo había unos troncos apilados cubiertos de nieve. La idea no tardó mucho en fraguarse en la calenturienta mente de Ian y Tripu. Hay que bajar por allí. Se subieron y lo hicieron. Se puede afirmar con rotundidad que la gente del huevo literalmente flipó. Por desgracia no tenemos todavía las fotos y los videos. Aunque estarán y serán anunciados...
El huevo aburría ya y decidimos irnos de nuevo a la cafetería del día anterior. Pensábamos que si había caído tanto paketon en 24 horas las palas de polvazo entre pinos se habrían regenerado. Y realmente fue un acierto el volver. Efectivamente las palas estaban completamente tapadas con casi 20cm más de nieve nueva. Esta seguía muy suelta y seca. Volvimos a bajar, pero esta vez directamente por detrás de la cafetería, sin bordearla. Era divertido, pues un rato pasabas justo por detrás de la cocina y alguno te miraba raro. Ahora ya no nos contentábamos con coger las palas de detrás de la cafetería. Había que buscar sitios más locos. Poco a poco nos fuimos enriscando hacia la derecha, haciendo diagonales en la parte alta. De esa manera, podías acceder a más palas, cada vez más cerradas entre pinos cada vez más juntos. Era sensación Aspen con paketon total. Cada uno bajaba por donde le daba la gana y a su ritmo, Xa2, Tripu e Ian en un grupo; Txarly, Manu y Rino en otro. Anuska iba a su bola. No sabías muy bien a dónde ibas, pero algo te decía que acabarías cerca de la pista.

Al final resultaba que volvías a salir al camino freeride del día anterior, mucho más cubierto de nieve. El resto del día lo dedicamos a sacar fotos y videos en los lugares más extremos que encontramos. Hay muestras variadas en fotos y videos BMT para que degustéis.
Paketon del siglo. Se venía de la flecha y bajabas por entre los pinos, y no por el fondo precisamente...
Cada vez cogíamos menos el camino freeride pues nos salíamos más arriba y a la derecha para poder acceder a sitios como los de la foto de arriba. En este fantástico paraje el desnivel era exagerado, pero había tal paketon que hasta intentamos 180-360º con hostiones de antología. Otros decían sentirse como McKonkey, segundos antes de dársela. A base de hacer bajadas descubrimos un lugar imposible a simple vista de bajar. Troncos cortados y rocas tapados por la nieve. Tripu quería bajar, aunque no lo veía claro. Fue asomarse en la siguiente bajada y hacerlo. Todo consistía en "si no hay nieve, pues lo saltas y ya está!" Varios vídeos dan fe de esto... Xa2 intentó una línea, pero el paketon era tan exagerado que se quedó frenado. Ian, viendo que había huella hecha, intentó una línea paralela, pero se dio tal hostión que merece aparecer en la foto siguiente...
Zona divertida de Tripu. Saltos y desnivel salvaje para hacer múltiples txofs. En videos hay muestras de esto último...
Ian segundos después de sacar la cabeza de la nieve. Intentó saltar el montículo desde la flecha, pero el paketon se opuso. Por supuesto está recogido en video, je, je!
En el resto de bajadas hicimos más de lo mismo, pero las veces siguientes probamos la enriscada total, cogiendo la bajada desde antes del final de la silla. Algunas veces tenías que taparte la cara con las manos para que no te pegaran las ramas! Incluso descubrimos un camino tipo skicross entre rocas y cañones, perdido en el bosque, con el que te evitabas el medio km de pista azul.

Cansados pero satisfechos, en lo que para algunos había sido el mejor día de eski de su vida, volvimos hacia el coche. Allí estaba ya Anuska, pero no sabíamos nada del resto de la tropa BMT. Bastante rato después llegaron Txarly y Manu. De las palas de la cafetería habían vuelto al paketon de Val di Fassa y los anti-avlanchas. Rino no estaba. Dijo que iba a coger una silla y desapareció. El tiempo pasaba y Rino seguía sin aparecer. Decidimos que Xa2 tirara hacia casa para ir haciendo la cena, mientras Tripu y compañía esperaban a Rino o incluso iban a buscarle. En el momento preciso en que el Scenic se iba apareció Rino montado en una moto de los Carabinieri. Fipando!
Ya en casa, y mientras comíamos espaguetis, lomo, carne y salchicas, bien regados con sidra y cerveza, Rino contó su aventura: fue a coger una silla pero el pister no le dejó porque decía que estaba cerrada. Rino montó en cólera, pues se daba cuenta de que no podría volver al coche. Intentó convencer al pistero, pero el espagueti cabrón siguió en sus trece. De repente apareció la polizia italiana. Intentó llegar a una solución con ellos y finalmente tuvo que bajar de noche casi hasta otro remonte. El polizia insistía en que se cogiera un taxi para volver a casa. Imaginaros que sablazo le meterían! Rino decía que no, que no tenía dinero... Al final, viendo lo desesperado que estaba el pobre, el pikolo cedió. "Vamos" le dijo. Y el muy capullo subió a Rino en una moto de nieve y lo llevó hasta el coche!! Qué potra! Un poco más y ya le vemos pasando noche a la intemperie. Fue la anécdota divertida de la jornada.

Conclusión del día: por mucho que estuviera nevando a Selva Gardena siempre se podía llegar. Ya habíamos salvado las vacaciones...! Rino también había aprendido que más vale dejar de eskiar a tiempo que andar rogando al gris de turno... El día terminaba y nos íbamos cansados y contentos a la cama. El objetivo al día siguiente sería Alta Badia, partiendo de Val Gardena.Esto si el tiempo acompaña, claro.
Día 30, 5.30 de la mañana

El móvil-despertador volvía a sonar una vez más. Parecía que nos hayáramos atrapados en el tiempo, pero a diferencia de la película, en este caso atrapados en el paraíso. La inspección matinal al tiempo atmosférico se volvía a saldar con la ya consabida y esperada presencia de precipitaciones en forma de nieve. El desayuno una vez más consistía en cereales y leche. Nos poníamos la misma ropa, que olía a los mismos rayos del día anterior. Nos montábamos en los mismos coches y circulábamos por las mismas carreteras. Más vale que sí variaba el escenario en el que íbamos a eskiar... En esta ocasión Alta Badia Con el coche llegamos hasta Selva Gardena, y del mismo pueblo cogimos silla de 4 hacia Alta Badía. Después un huevo bastante largo que nos llevó hasta Paso Gardena, frontera entre la estación de Val Gardena y la de Alta Badia. Pero teníamos el poder del Dolomiti Superski, por lo que todo era posible.

Las vistas desde el huevo eran magníficas, paketon y millones de pinos de belleza apocalíptica. Ian aprovechó para sacar unas cuantas fotos artísticas, que podéis ver al lado. Una vez en el Paso Gardena tocaba un largo descenso por pistas rojas-azules hasta la preciosa localidad de Colfosco, de nombre rimbombante, pero belleza inigualable. Desde este pueblecito surcado por pistas de eski y carreteras sinuosas, tomamos un huevo larguísimo que nos llevó hasta cotas cercanas a los 2000m. Era maravilloso. La pista bajaba por entre un grandísimo cortafuegos entre dos bosques de pinos.
Visto de lejos y con el paketon que había caído y estaba cayendo, parecía Canadá. Podéis juzgar vosotros mismos en la siguiente foto. La estación era muy familiar, aunque en la parte alta las locuras eran altamente posibles de realizar. Lástima que allí arriba la visibilidad fuera pésima.

Estuvimos un buen rato bajando por esa pista, sacando vídeos en grupo y vacilando a los pasajeros de los huevos con bocatas de txorizo. También nos sacamos una primera foto de grupo, en la que falta Xa2, que era quien la sacaba, claro. La estación era demasiado tranquila, había que buscar algún lugar que nos retara. Seguimos de turismo por la estación, probando nuevas sillas y pistas. Algunas de estas sillas pasaban por el medio del pueblo y por encima de la carretera. Parte de las pistas a las que accedías con estas sillas bajaban por encima de la carretera literalmente (paso de cebra) o por puentes de madera. Otras pistas cruzaban por entre las casas del pueblo. Era todo muy bonito y distinto a Pirineos. Debajo tenéis una muestra de todo aquello...
Paketon, pinos y Pocket Rocket. Se puede pedir algo más?
La silla pasa por encima de un puente  y de la carretera a la izquierda. Colfosco quedaba al fondo.
En una de esas sillas vimos una de las mayores locuras: bajar por debajo de la silla por un cortafuegos muy estrecho y empinado. No daba sensación de haber demasiada nieve, pero desde cuándo eso había sido un impedimento para BMT? Nos dispusimos a bajar y lo hicimos de forma espectacular. Todos seguidos de manera muy fluida y levantando toda la nieve que podíamos. Había momentos en que si bajabas muy rápido y cerca de alguien no veías. Pero es que además, la bajada estaba llena de trampas en forma de troncos apilados, árboles enterrados o cortados y vigas de hierro. Te la jugabas sin ser consciente de ello. La gente de la silla se sorprendió al ver a gente bajar por aquellos lugares...

Ya habíamos tenido una pequeña dosis de adrenalina. Seguimos de turismo por la estación, buscando pistas negras. Y las encontramos. En concreto la de la Copa del Mundo de Alta Badia. Impresionante. Tenía una longitud como de unas 4 ó 5 Racas, con una pendiente casi constante de un 40% o más. Asustaba mirar hacia arriba cada vez que parabas a descansar. La pena fue que la pista estaba llena de bañeras y hielo, que si no, igual nos matamos. Otra cosa que también les dio pena (aunque luego les compensó) fue que Ian, Rino, Txarli y Manu no la bajaron. Se fueron por una roja paralela y se perdieron. Anuska, Tripu y Xa2 volvieron al punto de partida de esa negra y comenzaron el regreso a Val Gardena.
Canadá o Italia? Daba igual, la nieve era increíble y los paisajes insuperables. Sólo el tiempo era mejorable...
La niebla había entrado con fuerza en muchas partes del recorrido, a pesar de que durante un rato pudimos ver unos cuantos rayos de sol asomándose por entre las nubes. Pero solamente fue un espejismo. Aunque algo después nuestro sueño de buen tiempo se cumpliría. Nos acordábamos en esos momentos de toda es gente que se estaba tomando un refrigerio en los curiosos bares con barra de nieve. Se les fastidió el tiempo.

Nada más pasar el paso Gardena milagro! El sol asomaba por la vertiente de Val Gardena. Un día magnífico quedaba ante nosotros y había que aprovechar. No sabíamos nada del resto del grupo, pero nos daba igual. Por fin veíamos el sol, después de 3 días seguidos de nevadas. Lástima que fuera a última hora y que la peña de Val Gardena hubiera desvirgado todo lo interesante...

Ian, Rino, Txarli y Manu también pudieron disfrutar del solete. Ellos después de perderse volvieron al huevo de Colfosco. De la cima de ese huevo sale una silla que te sube hasta 2000 y pico y que las primeras veces que subimos estaba cerrada. Pero al abrirse un poco el día decidieron abrirla. BMT estuvo en parte allí para disfrutar de ese privilegio. Según contaron después, la nieve estaba estupenda, y todo estaba lleno de saltos y grandes rocas. La debieron gozar un rato largo los muy...

Mientras en Val Gardena y después de apurar hasta que ya cerraron todos los remontes, nos dimos una vuelta por el pueblecillo. Se ve que la gente tiene pelas por esas latitudes: buenos coches, mejores casas...

Dando vueltas por ahí pasamos por delante de la iglesia del pueblo. En este lugar habían hecho un belén de nieve que estaba en  frente de la puerta de la iglesia. Era curioso...

Cansados y contentos, pues pensábamos que ya iba a dejar de nevar, emprendimos la vuelta a casa. Los espaguetis, la carne, el lomo y las salchichas nos esperaban. También las cervecicas y la sidra aguardaban pacientes a nuestra llegada.

El día había estado bastante bien y la esperanza de la llegada de buen tiempo alimentaba nuestros corazones. Pero el todopoderoso manda, y por consiguiente hace lo que quiere con el tiempo. Mire usted...!

El día siguiente teníamos pensado afrontar el reto de la Marmolada, con sus 12km de bajada seguida...
Pudimos ver por unos instantes el sol, pero en seguida se escondió para dejar paso a una densa niebla.
Os apetece un txupito? La peña no paraba de pedirlos.
Día 31, 5.30 de la mañana

Una vez más el sonido del despertador perturba nuestro sueño. Empieza a haber movimiento en las habitaciones, ruido de pantalones y bostezos. Cada día se nota que cuesta más levantarse... Pero no importa, la nieve polvo está asegurada y nunca nos cansaremos de eskiar. Desayuno sin diamantes pero con los mismos cereales y leche para todos. Hacer la mochila, coger los bocatas y al coche. Todo es igual, incluso el tiempo: sigue nevando y no se ve nada.

El destino de hoy es Arabba, una población que está relativamente cerca de Selva Gardena, de fácil acceso, salvo porque o pasas dos puertos (Paso Gardena) entre ellos o te vas por el Pordoi. Todos a 2000m. La carretera ya saliendo de Selva Gardena está bastante txunga. Tripu con sus ruedas de nieve se adelanta y Xa2 se lo toma con más calma. Tripu avanza decidido hacia el Paso Pordoi, donde toma alguna que otra instantánea.
Pero Xa2 en un cruce se va a la izquierda cuando debería haber ido hacia la derecha, tras las huellas de Tripulín. Y en vez de ir por el Pordoi, se van por el paso Gardena, saliendo a Colfosco (el pueblo del día anterior) y de allí (con bastantes dificultades por el estado de la carretera y por culpa de un par de flagonetas) hasta Arabba atravesando un paso no demasiado complicado. Tripu pasó por el Pordoi y llegó directamente a Arabba. Tras la reunificación, cambiarse de ropa y para arriba. Justo donde aparcamos hay un huevo que te sube al quinto pino (2500m) más o menos. Pero al estar venga a nevar arriba no se ve nada, o eso creíamos. Lo pillamos y resultan ser dos, una telecabina y un huevo. Cogemos la telecabina. En efecto, no se ve nada arriba, pero la pista es ancha y con fuerte desnivel. En seguida tendemos a ir hacia las negras, con más desnivel todavía. La nota negativa es que ya hay bañeras, y al no ver es pestoso. Pero hacemos unas cuantas bajadas.
Paso Pordoi, a la misma altura prácticamente que la Raca y nosostros con el coche. Os lo imagináis en el Pirineo? Imposible!
La salida del teleférico y de los huevos. Rato más tarde algunos de nosotros tendríamos que salir por patas de este lugar...
El objetivo del día es ir a la Marmolada. Pero antes de esto exploramos un poco más la zona de Arabba, cogiendo una silla de dos del año catapún (como las de Astún-Candanchú). Esta silla es larga, y el lugar por donde discurre es paradisíaco. Aunque el peligro de avalanchas es evidente. Hacemos la bajada por la pista para después bajar unos pinos (necesitamos nuestra dosis diaria de pinitos). Justo antes de llegar de nuevo a la silla, una caseta de luz a la derecha de la pista. Nos subimos y nos tiramos ante la atónita mirada del resto de los eskiadores. Decidimos volver a esa silla vieja, pues la bajada está interesante y se ve algo. De repente a Ian y a Xa2 se les ocurre: " y si nos tiramos?. Hay altura, pero el paketon es brutal" Rino en la silla de delante mira hacia atrás pensando que le estamos vacilando, pero para cuando se gira, Xa2 e Ian ya se han lanzado. "Tiraros, es puta madre" pero ya era demasiado tarde y siguen su viaje. Tripu y Txarli sí tuvieron tiempo de reaccionar y se tiraron justo después de que Xa2 e Ian sobrevivieran a la caída.
La silla volable. Todas las marcas de debajo son nuestras. La gente gritaba VIETATTO!, al parecer, prohibido...
La nieve en esa zona era genial! Todo sin desvirgar y super estrecho. Había saltos en las pilonas de la silla y pinos enterrados por completo. Pero la nieve era suficiente, no como el día anterior. La gente de la silla o te aplaudía, o te gritaba cosas del tipo VERBOTEN o VIETATTO, algo así como que estaba prohibido. No nos importaba. Para disimular, nos fuimos al huevo para de ahí irnos a la Marmolada. Después de bajar un trozo de pista, girabas a la izquierda para coger un arrastre. Un par de eskiadores alemanes nos preguntaron para ir a la Marmolada también. "Follow us" fue la respuesta. Resultó que los alemanes eran alemana y alemán, 1080 tenía el tío. Eskiaban que te cagas, como Txarli, aunque no eran Power Rangers, je, je! Pero el tiempo era realmente asqueroso y no se veía nada. Además en una silla vimos un cartel informando de que la Marmolada estaba cerrada. Decepción. Tripu, Rino, Txarli y Tripu bajaron hacia el pueblo a pie de Marmolada, para hacer turismo con eskis. Xa2, Ian y Anuska se quedaron en Arabba. Fue el momento de sacarle todo el partido a la silla de dos ultra-vieja. Hicimos muchas bajadas. Primero saltábamos de la silla y luego de bajar por el cortafuegos nos íbamos al huevo. Así disimulábamos un poco. Del huevo nos bajábamos en la intermedia, ahorrándonos el tramo en el que no se veía nada por no haber pinos. Resultó que el fuera de pistas de esa zona era brutal. Mucha nieve sin desvirgar y saltos gigantes. Tan grandes como el de la foto de la izquierda
 
Mientras el resto de BMT hacía turismo. Todo muy bonito, para variar. Después de un rato haciendo el txorra por pistas azules volvieron al huevo de Arabba. También descubrieron zonas locas, una roca gigante en concreto, que sólo Tripu fue capaz de saltar. Era muy grande y estética. A la derecha la podéis ver. Por supuesto, está todo filmado y lo colgaré en breve.

Ian y Xa2 se tomaron un descanso en el edificio del huevo y un txalau alemán les preguntó sitios locos para hacer tabla. Se practicó un poco de inglés y el alemán quedó satisfecho con las opciones que le proponíamos. Más tarde volvieron a aparecer los dos alemanes locos. Les preguntamos a ver si habían visto a Tripu, Txarli, Rino y Manu, pero nos dijeron que no. Iban a subir de nuevo al huevo, pero Xa2 les mostró la locura de la silla, enseñándoles un video en la cámara digital y fliparon. No dudaron en irse con Xa2 e Ian a hacer el loco. Montados en la silla de dos de nuevo, todos saltaron. Después cada uno a su bola por el cortafuegos disfrutando a tope. A los alemanes les gustó mucho...
Un buen salto. Ian en esta ocasión no saltó porque Xa2 antes casi se queda sin espalda, al no haber suficiente nieve para absorber tal impacto.
Txarli examina el salto antes de que Tripu se lance. Era grande y bonito, y por supuesto está en video...
Cuando estábamos casi abajo un tipo de la silla le dijo algo en alemán a uno de nuestros improvisados compañeros. La traducción fue algo así como "os han pillado saltando, huid!" Dicho y hecho, el resto de la pista la bajamos en chuss para luego escondernos por el pueblo los 4. Nos despedimos de la pareja y ya fuimos al coche a cambiarnos. Era ya bastante tarde y estábamos cansados. Además, esa noche era nochevieja, y habría que celebrarlo.

Al poco tiempo apareció el resto de la tropa, contando maravillas de lo que habían visto y de la roca que se había saltado Tripu. Estábamos cansados, pero todavía tuvimos tiempo de darnos una vuelta por el pueblo y sacar alguna foto. El paketon que había caído era tan salvaje que los coches yacían enterrados bajo el blanco manto. Y la nota de la jornada la puso esta vez Ian, que haciendo el txorra se subió en un coche enterrado en nieve (un A6 familiar bastante lujoso por cierto) y se tiró del techo al suelo. Todo ello ante la indignada mirada del dueño, que luego nos echó una barrila considerable. Podéis verlo en la foto contigua...

Contentos ya emprendimos la vuelta a casa, desistiendo de volver por el Pordoi por si acaso Xa2 no podía subirlo. Tripulín llegó antes con sus ruedas de nieve, por lo que fue él el que compró los 20mil panes para cenar-comer al día siguiente...

Nochevieja estaba ya en casa y había que hacer algo especial. La cena fue por todo lo alto: fabada, filetes, salchichas, lomos, sidra, vino, cerveza...
Algunos estaban hechos polvo y se fueron a la cama muy pronto. Otros apuraron hasta las doce para ver lo cutremente que se lo montan los espaguetis estos: las campanadas para ellos es un reloj digital y un tío que dice "falta n 30 secundi; faltan 10 secundi..." Muy cutre. Pero justo después en alguna cadena ponían peli erótico-festiva. A alguno le gustó bastante esta última costumbre...

Al día siguiente iríamos a una estación distinta y saldríamos más tarde. El lugar elegido era Kronplatz, sería toda una odisea llegar...?
Paketon que entierra coches. Es un BMW serie 5 aunque no lo parezca...
Ian subido al A6 en el momento justo en que se cae del techo. Llevaba puestas las botas de eskiar. Al dueño no le hizo ni puñetera gracia...
Día 1, 6.15 de la mañana

Con mucho sueño la gente se va levantando. A alguien se le ocurre mirar por la ventana para comprobar qué día hace. "Está raso!!!!!" Increíble. Por fin las nevadas habían dado tregua! Animados por este hecho hacemos las mochilas y partimos raudos hacia Kronplatz. Había que seguir más adelante de la salida de Val Gardena y coger la siguiente. Pero nos perdimos y seguimos demasiado por la autopista. Tuvimos que volver y al final coger la carretera buena. Al final, llegamos a Kronplatz bastante tarde, aunque todavía no había mucha peña. De todos modos se notaba que la gente no había celebrado mucho nochevieja, pues daba la sensación de que aquel día iba a ver una multitud eskiando. Cogimos un huevo para subir a la parte alta de la estación. Abajo no había mucha nieve, pero es que estábamos a 1200m de nada. Arriba el paraíso: El cielo despejado pero en el valle un mar de niebla. Las fotos eran preciosas. Después de un rato de instantáneas nos fuimos hacia las pistas. Estas eran muy, muy anchas, por lo que por mucha gente que hubiera la probabilidad de colisión era pequeña. Nos dedicamos a hacer carving salvaje, bajando a toda hostia. El día te ponía de buen humor. Pero la pista a BMT, por muy larga y ancha que sea se le queda pequeña en seguida. Después de un rato pisteando ya pasamos al segundo plato: bajadas por todos los sitios poco recomendables. Por debajo de las sillas cósmicas con pantalla de metracrilato para el frío y el viento. Luego nos saltamos una valla para poder acceder a un buen paketon.

La estación era grande, pero no ofrecía mucho si estás un poco loco. Así que nos dedicamos a hacer turismo y sacar fotos chulas, como las de la derecha: Xa2 ante el mar de niebla; paisajes nevados...
Xa2 ante el mar de nubes de Kronplatz. Por fin veíamos el sol después de 4 dias de tinieblas
Toda la estación era así, con pinos y multitud de huevos y sillas que llegaban al punto más alto de la montaña.
Las pistas discurrían por lugares paradisíacos como este, entre pinos nevados
Se puede apreciar que la anchura de las pistas era brutal, y no había ni una bañera, algo curioso...
La nota negativa de la jornada la puso la niebla, que poco a poco fue metiéndose de nuevo y la gente. Lo de la gente era exagerado. Para coger un huevo tenías que andar pegándote con todo kristo. Los espaguetis eran violentos y no querían esperar su sitio, lo que hizo que alguno de nosotros se pusiera de mala hostia y echara cuatro o cinco kaguendioses mientras empujaba a la plebe y se hacía sitio en el huevo. Más vale que no entendían...

La verdad es que este día fue demasiado light. La estación ofrecía poco. Si fuera alguien con la familia es muy interesante, pero para BMT no. Finalmente volvimos a subir hasta arriba del todo. La estación en la parte de arriba era un cono. De allí bajabas por cualquier lugar del cono. Arriba del todo había una campana y rodeándola una escultura de 360º en la que se representaban todos los montes del lugar y su altura. Fue la única manera de saber dónde estaba la Marmolada. A la campana se accedía por unas escaleras heladas. Tripu no dudó ni un segundo en bajárselas, ante la atónita mirada de los que allí se encotraban.

Desde este lugar bajamos por una pista negra salvaje en cuanto a desnivel y anchura. Había bastante hielo y las patas ardían por lo que no fue muy agradable su descenso precisamente.

Ya en el coche emprendimos el viaje de vuelta a Trento. Ya sólo quedaba un día, snifff!

En casa decidimos que como Cortina d'Ampezzo estaba cerca de Colfosco había que ir. Ese era el objetivo. Además esperábamos buen tiempo para el día siguiente, viendo el anterior...
La campana era bastante grande...
Día 2, 5.30 de la mañana

Una vez más el despertador hacía de las suyas, turbando nuestro cansado sueño. Todos arriba a desayunar lo de siempre. Al coche a subir hasta Selva Gardena, rebasar el Paso Gardena, llegar a Colfosco y de allí por carreteras muy rally hasta Cortina d'Ampezzo.

La verdad es que estaba a tomar por culo, para ser francos. Pero no podíamos irnos de Italia sin haber eskiado en la estación más txik de Italia! Fue sorprendente, conforme llegábamos a Cortina nos cruzábamos cada vez más con los coches de más alta gama que podáis imaginar: Audis All Road, BMW X5, Porches Cayenne y Carrera... Parecía que los regalaban.

Al llegar al pueblo el caos. Atascos y gente que no se apartaba en carreteras estrechas y con hielo. Era divertido. Por fin encontramos un sitio para aparcar después de dar muchas vueltas. De allí a un teleférico que te subía hasta el quinto pino. La estación era muy grande, pero estaba dividida en varias zonas de eski sin conexión aparente entre ellas por medio de pistas. Parece ser que de una zona a otra había que ir en bus...
Edificio del teleférico visto desde el lugar donde aparcamos. La primera telecabina te dejaba en la flecha
El primer teleférico te dejaba en las puertas de un segundo al que también subimos claro. En ese segundo teleférico no se subía hasta que no estaba a reventar. Eso hizo que se oyeran unas cuantas protestas y el ruido de botas golpeando el suelo. No sabemos quiénes fueron...

La gente era mega-osea-pija-que-te-cagas-ideal-de-la-muerte. Mucho más que en Bakeira. Una vez llegados arriba del todo, todavía había una telecabina que te llevaba hasta 3000m, pero estaba txapada. Unos carteles te avisaban de que no hicieras eski fuera de pista, pero bueno! Si la nieve estaba espléndida, como para no aprovechar. Bajamos una tanda hasta una silla un poco más abajo, pillando una pala bastante coqueta y con la nieve muy suelta. De repente un pavo de azul le para a Ian y le empieza a decir no sé qué en italiano. Nos fijamos bien y ponía en su abrigo Polizei. Uy, uy, uy qué mal rollo. El tipo en cuestión también llamó la atención de Xa2 al seguir bajando este. Nos querían multar por el fuera de pistas que estaba a 10m de la pista. Increíble. También fue increíble nuestra capacidad para hacernos los suecos... Nos libramos por los pelos...
La zona más alta de Cortina. Los fuera pista estaban a la derecha, paralelos a la silla que se ve.
Viendo el panorama no era plan de apurar una multa, por lo que nos mudamos a otros lugares de la estación. Daba miedo meterte por cualquier lugar fuera-pista porque nunca sabías por dónde te podía venir el pikoleto de turno. Cívicamente llegamos a una silla de 4 desembragable. Había bastante cola y el tiempo emporaba por momentos. La humedad de la niebla estaba fastidiando la calidad de la nieve en las cotas bajas de la estación, dejando tras de sí enormes placas de hielo también.

Tras un rato merodeando por allí, y después de perdernos todos y reagruparnos bajamos la pista de la copa del Mundo que discurre entre una silla y un pináculo de roca. Una pista muy bonita, fácil (sólo es negra) y con hielo. A la entrada ponía "solo per eskiatore esperti". Entonces somos espertis, porque la bajamos en chuss... Tanto arriba como al final de esa pista sacamos sendas instantáneas, las cuales podéis ver al lado.

Seguimos haciendo unas cuantas bajadas más, pero la nieve no estaba muy buena. Como ya era tarde volvimos a la zona alta de la estación, para ver si la pasma había volado ya. En el camino hacia nuestro objetivo había una silla de 2 de la que se cayó un viejete por hablar con el móvil, justo antes de montarse. El leñazo fue de antología."Compra, compra" le gritamos...

Llegados de nuevo a la cota máxima, sorpresa: no hay polizia. Perfecto, empezamos a hacer bajadas como locos por los fuera pista a toda leche. La nieve no está muy profunda, pero sí suelta. La sensación es muy suave y placentera. De repente un tío con snow y casco se nos queda mirando. Nos fijamos bien y su tabla es muy rara. Las fijaciones están muy descentradas hacia uno de los extremos de la tabla. Es una tabla para paketon. Nos ponemos a hablar con el tipo en cuestión y resulta ser un windsurfista profesional de vacaciones. Tiene pinta de txalau.
Dos eskiatori esperti a punto de bajar por la negra.
Todos los componentes del viaje a Dolomitas 2003/2004, de izquierda a derecha: Manu, Xa2, Rino, Anuska, Tripu, Ian y Txarly.
Nos cuenta que la polizia le ha pillado bajando fuera pistas y le ha multado con 60€. Pero le da igual, dice que hay que aprovechar las buenas ocasiones. Nos explica que hay una zona en la que si te pillan te meten 60 y otra en la que te meten 120€. Más vale que nos libramos antes.

Hacemos unas cuantas bajadas con él y nos juntamos también con otros dos colegas suyos: uno con tabla similar y el otro con eskis de travesía (Bandit XX), viejo y con unas pintas de txalau...
Pero no podemos comprobar como bajan, pues la polizia vuelve a aparecer por allí, más vale que en el momento en que nosotros estábamos en la silla que si no...

Se está haciendo tarde y ya no se ve casi. Decidimos bajarnos ya de la zona alta porque van a cerrarla. Pero entonces el travesiero loco nos dice que le sigamos que nos va a enseñar una bajada agradable. El muy perro bajaba a toda hostia con un estilo muy raro. De repente se para en mitad de la pista de descenso y se asoma a la izquierda. Ante su cabeza se abre un corredor de desnivel brutal y muy estrecho. Todos nos asomamos, pero sólo Xa2, Tripu e Ian se atreven finalmente a seguir al tipo este. Rino se raja aconsejado por el otro colega de la tabla que le dice que hay muchas piedras. Cierto, aunque eran evitables. La bajada por este corredor pone el broche de oro a unas vacaciones de antología.

El travesiero nos cuenta historias de la estación, diciéndonos que acabamos de bajar uno de los 4 corredores extremos de Cortina. También nos cuenta que el cura de Cortina era un flecha y se había bajado cosas de 60º.

Nos despedimos del travesiero y regresamos al coche, bajando por una pista-camino que en multitud de ocasiones se cruza con la carretera. Cansados pero extasiados por el corredor, con un buen sabor de boca podríamos decir, llegamos al coche, donde comemos algo.

Hay un atasco salvaje para salir de Cortina. Todos los Audis, BMWs, Mercedes y Porches esperan. Para no desquiciarnos hacemos tiempo dando un paseo por la estación. La gente es increíblemente extraña. Mujeres cuarentonas operadas hasta de las ideas pasean palmito y modelito por las calles. Nosotros, zarrapastrosos para variar, nos reímos un poco de todo. Compramos ajos en una tienda y pan. Regresamos al coche pero aún nos comemos un buen rato de atasco.

Finalmente salimos de Cortina, y ponemos rumbo a Trento por carreteras WRC nevadas y con tráfico. La línea continua no existe.

Las jornadas de eski se han terminado, pero estamos sumamente satisfechos. Solamente hubieramos deseado un poco mejor buen tiempo...

Cansados llegamos a casa, cenamos y a la cama. Al día siguiente no madrugaríamos tanto, pero nos quedarían 1500km de pestoso regreso...
Día 3, 10.00 de la mañana

Ya no toca madrugar. Poco a poco la gente se va levantando. Hay que recoger y limpiar todo para dejarlo como lo hemos encontrado. Después vuelta a meter todo en los coches, con cierto orden para que quepan las cosas. De todos modos se nota que la comida nos la hemos comido: los coches van mucho más vacíos. Realmente hemos calculado muy bien. Ha sobrado un paquete de cereales y un poquillo de carne. Se lo dejamos a Manuel como regalito de despedida...

Tripu, Txarli y Rino salen un poco antes que el resto. Los demás nos lo tomamos con más calma. Salimos sobre las 11.30, pero en seguida paramos para desayunar en una estación de servicio. Además hay que hechar gasolina. Será la última vez que repostemos en Italia, que pagar 0.87€/L de gasóleo duele en el alma. Poco a poco vamos recorriendo km hasta llegar a la zona de la costa del Mediterráneo. Paramos a comer y, oh sorpresa, Ferrari aparcado en u área de servicio! Las típicas fotos para la galería y vuelta al coche.

Por fin llegamos de nuevo a Francia. Tras 1000km recorridos Ian releva a Xa2. Ya falta menos para llegar, y las ganas son muchas. Un poco antes de la frontera con Euskal Herria, Xa2 vuelve al volante. En seguida llegamos a Irún, Donosti y A-15. Sólo quedan los 80km hasta Iruña. El viaje ha sido largo y pesado, aunque la mayoría del tiempo sólo estaba despierto el conductor.

Se descarga a cada pasajero en su lugar y Xa2 se vuelve a casa a sobar. Hechos polvo todos.

El viaje a Alpes de este año ha terminado. Tristes pero contentos, sólo nos queda el consuelo de recopilar todas las fotos y poderlas ver colgadas en la red, para disfrute del resto del personal...

El balance no puede ser más positivo: hemos catado la nieve más profunda, suelta y buena de nuestra vida, todo ello aderezado con toques de pinos y belleza de los pocos paisajes que hemos visto.

Sólo nos quedan ganas de volver a este paraíso del eski alpino para proseguir con nuestras aventuras.

De momento ya tenemos un objetivo a la vuelta de al esquina: ascensión invernal al Mont Blanc con eskis de travesía. Pero eso es otra historia...





                                                                                Xa2
Dónde meter los eskis en un bicho como este? A BMT no le sirve este tipo de vehículo, aunque no nos importaría tener uno...
Aquí está manso, manso, pero teníais que haber visto cómo nos pasó por la autopista...
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